Argentina ganó por 2-0 a Venezuela pero no le alcanza aún

Argentina ganó por 2 tantos convertidos en el primer tiempo por Lautaro Martinez, pero deberá esperar que Brasil no le gane a Colombia en el partido que se estará jugando a continuación.

Todo lo que no había podido hacer durante el Sudamericano lo tenía que hacer en el último partido. Ya no había margen, quedaba un hilo de esperanza y había que aferrarse. Para eso, lo primero que tenía que hacer el equipo de Claudio Ubeda era ganarle a Venezuela. Por cinco goles para no depender de nadie. O por una ventaja menor y esperar una ayuda de sus rivales que lo depositara en el mundial de Corea del Sur.

Fue 2-0 entonces habrá que esperar para saber si cumple el objetivo. Los goles de Lautaro Martínez sobre el final del primer tiempo ilusionaron al conjunto de Ubeda que buscó por todas partes pero no pudo completar la goleada que lo llevaba directamente a la Copa del Mundo.

Ahora hay que rezarle a Colombia, que tiene un punto y ya está eliminada. Si el conjunto cafetero no pierde ante Brasil, la Argentina sacará boleto a Corea del Sur.

 
 

El equipo de Ubeda salió con un esquema bien ofensivo y decidido a tratar de abrir rápido el marcador para tratar de gestar la goleada que necesitaba. Pero la obligación no fue suficiente para maquillar los problemas que ya venía mostrando el equipo. No tiene conducción. No tiene elaboración de juego. Entonces hay que destacar la actitud, las ganas de ir a trabar la pelota con todo, los ataques directos con Mansilla o el Chelo Torres. Pero todo sin claridad, desprolijo, a los ponchazos.

Pero una ráfaga sobre el final del primer tiempo encendió la luz de esperanza. Para eso tuvo que aparecer el mejor jugador: Lautaro Martínez. El delantero de Racing demostró que el área es su lugar en el mundo. Primero definió cruzado un buen pase de Torres y tres minutos más tarde puso la cabeza para que la pelota se colara bombeada por encima del arquero Wilker Fariñez.

El segundo tiempo fue una extensión de ese buen cierre del primero. Tití Rodríguez se hizo dueño de la pelota y empezaron a llegar las chances. La más clara fue un cabezazo de Cristian Rodríguez a quemarropa que obligó a una atajada monumental de Fariñez.

Los ingresos de Conechny y Barco mejoraron la circulación de la pelota de mitad hacia adelante. Y todo se jugaba contra el arco venezolano.

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three × five =